Emprendedores y artesanos locales, como Solange Gómez y Luz Aida Castillo, reportaron una multiplicación en sus ventas y una excelente acogida de sus productos.

Los eventos principales registraron una asistencia masiva: el Salsódromo congregó a 32.000 personas, el Desfile de Cali Viejo a 23.000, el Desfile de Autos Clásicos y Antiguos a 18.000, y la Fiesta de Mi Pueblo a 15.000. Además, el Encuentro de Melómanos y Coleccionistas y la ‘Calle de la Feria’ en el barrio Obrero contaron con decenas de miles de asistentes, reafirmando su popularidad. La feria también funcionó como una plataforma de empleo para el sector cultural, beneficiando a bailarines, músicos, técnicos y otros trabajadores, y fortaleciendo la “ruta económica de la salsa”.