Ciudades como Sandoná, Duitama y Popayán celebraron estas manifestaciones culturales que combinan arte popular, sátira social y unión comunitaria.

En Sandoná, Nariño, el desfile del 31 de diciembre contó con la participación de 13 motivos, divididos en modalidades tradicional y especial, que recorrieron la senda del carnaval local. Las creaciones abordaron temas como la política nacional (“Sacando la basura del país”), la cultura local (“Paja toquilla: manos que tejen historia”) y problemáticas sociales (“Irresponsabilidad sobre ruedas”). De manera similar, en Popayán, el Desfile de Taitapuros se adelantó al 28 de diciembre como preámbulo a los Carnavales de Pubenza, llenando el centro histórico con figuras que representaban personajes de la vida nacional y local, como el presidente Gustavo Petro, y artistas como Darío Gómez, en un ambiente festivo que reunió a cientos de familias. Por su parte, la ciudad de Duitama, en Boyacá, revivió su tradicional desfile de muñecos de Año Viejo el 31 de diciembre, gracias a una iniciativa que articuló a medios locales y la administración municipal para no dejar desaparecer la costumbre. Estas celebraciones, que a menudo culminan con la quema de los muñecos para simbolizar la purificación y el cierre de un ciclo, demuestran la vitalidad del arte popular como una herramienta de expresión comunitaria y crítica social en el cierre de cada año.