Este tributo forma parte de una tradición que la cantante ha mantenido en su gira latinoamericana, interpretando canciones de artistas locales en cada país.

El concierto también se destacó por la interacción de Dua Lipa con sus seguidores, descendiendo de la tarima para tomarse fotografías y luciendo un sombrero vueltiao, un gesto celebrado por el público. La presentación en Bogotá evidenció la evolución de la artista desde su última visita en 2022, mostrando una presencia escénica más poderosa, coreografías complejas y una producción que reafirma su estatus como una de las mayores estrellas del pop global. El espectáculo no solo cumplió con las expectativas, sino que dejó una huella imborrable en sus fanáticos colombianos.