Más allá de la música, la noche estuvo cargada de momentos emotivos. Uno de los más destacados fue la reconciliación pública entre J Balvin y Maluma, a quien Balvin describió como “uno de mis grandes hermanos”. Otro momento culminante fue el reconocimiento de Daddy Yankee, quien afirmó: “El respeto de Yankee no lo tiene cualquiera y J Balvin se lo supo ganar”. El evento también tuvo un componente personal cuando el artista se conmovió hasta las lágrimas al ver un video de su pareja y su hijo antes de interpretar la canción “Río”. El concierto no solo fue una celebración musical, sino también un homenaje a Medellín como cuna del reguetón y una muestra del poder de convocatoria y la influencia de J Balvin en la industria.