El concierto, realizado en el Estadio Atanasio Girardot, se extendió desde las 8:00 p. m. hasta pasadas las 3:00 a. m., rompiendo récords de duración para el propio artista.

La magnitud del evento fue evidente desde su inicio, con la llegada de Balvin en helicóptero a un escenario de 360 grados. Sin embargo, el aspecto más destacado fue la constelación de artistas invitados, que transformó la noche en un verdadero festival.

La lista incluyó leyendas del reguetón como Daddy Yankee y Yandel, figuras del hip-hop como 50 Cent, y estrellas contemporáneas como Maluma, Feid, Farruko, Eladio Carrión y Ryan Castro.

Esta mezcla de generaciones y estilos consolidó el evento como uno de los más ambiciosos en la historia de la ciudad. Más allá de la música, la noche estuvo cargada de momentos emotivos que conectaron profundamente con el público. Uno de los más comentados fue cuando Balvin rompió en llanto al ver un video sorpresa de su pareja, Valentina Ferrer, y su hijo Río. Otro momento clave fue el reconocimiento público de Daddy Yankee al legado de J Balvin, y la emotiva conversación en tarima con Maluma, donde ambos artistas sellaron su hermandad. “De ser de mis mayores competencias, se ha vuelto uno de mis grandes hermanos.

Eres un parcero, un hermano”, expresó Balvin, a lo que Maluma respondió arrodillándose en señal de respeto.

Estos gestos, sumados a la escala de la producción, convirtieron el concierto en una experiencia memorable que celebró tanto la carrera del artista como la cultura musical de Medellín.