Inspirados en los personajes de la exitosa película surcoreana “cazadoras de demonios K-POP”, estos atuendos se convirtieron en los más pedidos y vendidos del año en Colombia, desatando una auténtica fiebre que fusiona la estética coreana con el espíritu creativo local. Tiendas en Medellín, Bogotá y Cali reportaron una demanda sin precedentes de vestidos brillantes, botas altas y peinados coloridos, agotando rápidamente sus existencias. Este fenómeno no es solo una tendencia de moda; representa un cambio en los referentes de las nuevas generaciones. Las Huntrix, un grupo musical ficticio que combina pop, danza y una estética futurista, han cautivado a niñas y adolescentes con mensajes de “trabajo en equipo, la autoaceptación y la creatividad”.

Para muchas jóvenes, disfrazarse de Huntrix no es solo jugar a ser una estrella del pop, sino expresar quiénes quieren ser: “fuertes, alegres y seguras de sí mismas”.

El éxito de estos disfraces, que según comerciantes superaron en ventas a clásicos como Harley Quinn o Elsa de Frozen, refleja cómo el K-Pop se ha consolidado como una influencia cultural dominante en la música, la estética y las dinámicas sociales de la juventud colombiana, moldeando incluso celebraciones tradicionales como Halloween.