En Bogotá, la Zona T se convierte en un epicentro de desfiles de disfraces, mientras que espacios como el Parque Simón Bolívar y la Plaza Fundacional de Fontibón ofrecen jornadas familiares con música y arte. Medellín no se queda atrás, con planes en el Parque Bolívar, el Museo de Arte Moderno y centros comerciales que ofrecen casas embrujadas.
Ciudades como Itagüí destacan por su tradicional Gran Desfile de Halloween, y en la costa, Montería y Cartagena presentan fiestas en bares, concursos de disfraces y eventos como “Ángeles somos”. Según una encuesta de Fenalco, el 73 % de los colombianos participará en las celebraciones, reflejando su arraigo cultural y económico. Este año, la influencia de la cultura pop global es evidente en la moda de los disfraces. Los atuendos inspirados en la película surcoreana “Cazadoras de demonios K-POP” y su grupo musical ficticio, las Huntrix, se han convertido en los más solicitados, superando en ventas a personajes clásicos y agotándose rápidamente en las principales ciudades. Esta tendencia demuestra cómo el fenómeno K-Pop ha trascendido la música para influir en las dinámicas sociales y de consumo de las nuevas generaciones en Colombia.












