La sorpresiva cancelación del concierto del rapero estadounidense Kendrick Lamar en Bogotá, minutos antes de su inicio el 27 de septiembre, ha desatado una fuerte controversia sobre la gestión de permisos para eventos masivos en la capital. La situación afectó a cerca de 40.000 asistentes y puso en tela de juicio la operatividad del nuevo escenario Vive Claro Distrito Cultural, generando incertidumbre sobre futuros espectáculos de talla internacional. El caos se desató cuando, tras horas de espera y largas filas, se anunció la suspensión del evento. La versión oficial del Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático (IDIGER) fue contundente: no se otorgó el concepto favorable debido a la “falta de información y documentación técnica suficiente y oportuna” por parte del organizador. Guillermo Escobar, director del IDIGER, aclaró que los procesos de subsanación fueron “tardíos”. Por su parte, las promotoras Páramo Presenta y Ocesa, aunque pidieron disculpas y garantizaron la devolución del 100% del dinero de las boletas a través de Ticketmaster, atribuyeron el problema a “dificultades logísticas” y a un “sistema obsoleto”.
Luz Ángela Castro, directora de Ocesa, denunció incluso una “guerra sucia” contra el recinto.
La situación escaló con la intervención de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), que anunció investigaciones para proteger los derechos de los consumidores. La cancelación ha generado un debate sobre la normativa de eventos masivos y ha sembrado dudas sobre la realización de próximos conciertos en el Vive Claro, como los de Guns N’ Roses, Imagine Dragons y Shakira, aunque fuentes cercanas a la organización aseguraron que estos “siguen en pie”.
En resumenLa cancelación del show de Kendrick Lamar por fallas en la tramitación de permisos expuso serias debilidades en la logística de eventos masivos en Bogotá. El incidente provocó indignación pública, la intervención de autoridades regulatorias y un debate sobre la necesidad de modernizar los procesos para garantizar la seguridad del público y la viabilidad de futuros conciertos en la capital.