Las versiones sobre las causas son contradictorias.

Por un lado, el Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático (IDIGER) afirmó que no otorgó el concepto favorable debido a que el organizador no presentó “de manera completa y oportuna la documentación técnica exigida”, incluyendo análisis de riesgo y certificaciones de seguridad. La Secretaría de Gobierno respaldó esta versión, señalando que los permisos no estaban aprobados. Por otro lado, Luz Ángela Castro, directora de Ocesa, uno de los promotores, admitió “fallas en el proceso de gestión de permisos” pero lo atribuyó a un “sistema obsoleto” y denunció una “guerra sucia” contra el nuevo escenario, con la circulación de información falsa sobre su infraestructura. De hecho, un informe del IDIGER mencionado en la Resolución 1423 del 27 de septiembre indicaba que, hasta que no se realizaran estudios adicionales, “no hay condiciones de seguridad para la utilización de las graderías del escenario” debido a un “riesgo estructural”. Como respuesta a la crisis, el alcalde Carlos Fernando Galán anunció que los permisos para eventos masivos deberán estar definidos con un mínimo de cinco días de antelación. La Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) también anunció una investigación para garantizar los derechos de los consumidores. Los organizadores, Páramo Presenta y Ocesa, ofrecieron disculpas públicas y confirmaron que se realizará la devolución del 100% del valor de las boletas, incluyendo el costo del servicio, a través de Ticketmaster.