Su caso combina una condena judicial con una activa estrategia empresarial y de relaciones públicas gestionada desde prisión, que incluye desde celebraciones para sus empleados hasta argumentos de discriminación en su defensa. Barrera fue condenada a cinco años y dos meses de prisión por su participación en actos vandálicos contra una estación de TransMilenio en 2019. A pesar de su encarcelamiento, su imperio de keratinas no solo sigue operando, sino que ha registrado altos niveles de ventas, bajo la administración de su pareja, Karol Samantha.
Esta gestión externa ha sido clave para mantener la marca a flote.
Un ejemplo de su continua dirección fue la organización de una costosa fiesta de fin de año para sus empleados en el restaurante Andrés Carne de Res, coordinada por Samantha. En el evento, se transmitió un mensaje de agradecimiento de Barrera: “Gracias a todos por mantenerse en la empresa, por no dejar hundir el barco… Daneidy y yo estamos muy agradecidas”. Paralelamente, su defensa legal, ahora a cargo de Francisco Bernate Ochoa, ha introducido un nuevo argumento en su intento por obtener la prisión domiciliaria, alegando discriminación de género. Bernate sostiene que negarle este beneficio bajo el argumento de que la madre puede cuidar de su hijo es discriminatorio, ya que “en una pareja como esta esos roles de padre y madre no están presentes”.












