La noticia del asesinato de Smith, de 26 años, conmocionó a la comunidad artística. La actriz fue encontrada en su residencia en Edison, Nueva Jersey, con múltiples heridas de arma blanca tras una llamada de emergencia al 911. Aunque fue trasladada a un hospital, fue declarada muerta poco después debido a la gravedad de las lesiones. La respuesta de las autoridades fue inmediata y centrada. La Oficina administrativa del condado de Middlesex comunicó que no se trató de un ataque aleatorio y que la víctima conocía a su presunto agresor, orientando la investigación hacia un posible hecho de violencia de pareja. Poco después, se confirmó la captura de su expareja, Jordan D. Jackson-Small, quien fue acusado de asesinato en primer grado y otros cargos. La familia de la víctima, por su parte, lanzó una campaña en GoFundMe para cubrir los gastos funerarios y el cuidado de su hijo. La reacción pública se ha centrado en el dolor por la pérdida de una joven talentosa y en la exigencia de justicia. El caso ha puesto de relieve la violencia de género, y la narrativa mediática se ha enfocado en el proceso judicial contra el principal sospechoso, a quien se le atribuyen antecedentes de violencia en la relación.