Según uno de los titulares, su mensaje fue contundente: “No abusen”. La reacción de la cantante fue descrita como un momento de tensión que rápidamente circuló en redes sociales. La respuesta del público digital fue mayoritariamente de respaldo hacia la artista, condenando la conducta del seguidor y reafirmando que la admiración no otorga derecho a invadir el espacio personal de un artista. Al confrontar la situación en tiempo real, Ana del Castillo no solo se defendió a sí misma, sino que también envió un mensaje claro a su audiencia sobre los límites que deben existir en la interacción entre el público y el artista, una postura que fue ampliamente celebrada como un acto de empoderamiento y profesionalismo.