Su estrategia para mantener a flote su empresa de keratinas y los argumentos de su defensa han marcado un caso judicial y de relaciones públicas sin precedentes. Recluida desde enero de 2025 por su participación en actos vandálicos en 2019, Barrera ha respondido a su encarcelamiento con una notable estrategia de continuidad empresarial. La gestión de sus negocios quedó en manos de su pareja, Karol Samantha, quien ha mantenido la operación y las ventas, especialmente durante la temporada de fin de año. La lealtad y el agradecimiento hacia su equipo fueron demostrados a través de un gesto público: desde prisión, Epa Colombia organizó una lujosa fiesta de despedida para sus empleados en el restaurante Andrés Carne de Res en Bogotá. En el evento, Karol Samantha transmitió un mensaje de gratitud de parte de ambas: “Gracias a todos por mantenerse en la empresa, por no dejar hundir el barco… Daneidy y yo estamos muy agradecidas con todos ustedes”. En el frente legal, su nuevo abogado, Francisco Bernate Ochoa, introdujo un argumento de “discriminación de género” para solicitar la prisión domiciliaria, alegando que se le niega este beneficio por tener un modelo familiar no tradicional. Esta doble estrategia —mantener la imagen de empresaria exitosa y víctima de un sistema judicial discriminatorio— busca reformular su narrativa pública mientras enfrenta las consecuencias legales de sus actos.