La incertidumbre inicial fue disipada por el propio Cossio, quien desde la clínica confirmó la gravedad de la situación con un mensaje directo: “Llevo dos días hospitalizado, casi me muero porque me falló el corazón”.

Esta declaración estableció un tono de vulnerabilidad que conectó con su audiencia.

Posteriormente, su pareja, Carolina Gómez, y su amigo, el 'streamer' Mr.

Stiven, atribuyeron la crisis a un exceso de estrés y a un ritmo de vida insostenible, con patrones de sueño irregulares y una agenda laboral exhaustiva.

La narrativa construida por su entorno no buscó ocultar las posibles causas, sino que las expuso como una advertencia. Tras la intervención, descrita como “exitosa” y “pequeña”, su hermana Cintia confirmó que se encontraba “fuera de peligro”. La estrategia comunicacional se centró en la transparencia, mostrando a un Cossio afectado pero en recuperación, y utilizando la experiencia como un llamado de atención sobre la importancia de la salud mental y física, incluso para figuras que proyectan una imagen de éxito y fortaleza. Esta apertura permitió controlar la narrativa y transformar una crisis personal en un mensaje de concienciación para su comunidad.