Debido al extremo desgaste de una presentación de casi siete horas, su ritmo cardíaco se disparó a cerca de 190 pulsaciones por minuto. “Veía todo negro”, confesó el cantante, quien tuvo que ser atendido de urgencia por un médico mientras su madre, angustiada, le pedía desde debajo de la tarima que detuviera el concierto para no arriesgar su vida. A pesar del susto, logró recuperarse con una ingesta rápida de azúcar y finalizar el espectáculo, aunque el incidente lo llevó a reforzar su equipo médico para su posterior presentación en Bogotá.

Paralelamente, Balvin ha estado en un proceso de reflexión sobre sus relaciones profesionales.

Abordó con sinceridad su sonado conflicto con Residente, indicando que ha aprendido de la experiencia. Además, protagonizó una emotiva reconciliación pública con Bad Bunny durante un concierto en Ciudad de México, poniendo fin a años de distanciamiento. Este acercamiento, junto a su colaboración con Ed Sheeran en su show de Bogotá, evidencia una etapa de madurez en la que el artista parece priorizar la paz y los vínculos positivos dentro de la industria musical.