En una entrevista, relató el acoso, las amenazas y las devastadoras consecuencias personales y profesionales que enfrentó. El 16 de julio de 2025, durante una presentación de la banda británica en Massachusetts, las cámaras del estadio enfocaron a Cabot junto a Andy Byron, entonces CEO de la empresa tecnológica Astronomer donde ambos trabajaban. La imagen de ambos abrazándose de forma afectuosa, seguida de su intento por ocultarse, desató una tormenta mediática y acusaciones de infidelidad, ya que ambos estaban casados. En diálogo con The New York Times, Cabot, de 53 años, asumió su responsabilidad: “Tomé una mala decisión. Tomé un par de High Noons, bailé y actué de forma inapropiada con mi jefe”. Tras el escándalo, que acumuló más de 100 millones de visualizaciones, ambos renunciaron a sus cargos. Cabot reveló la cara más oscura de la viralidad: recibió hasta 600 llamadas diarias y cerca de 60 amenazas de muerte.
“Me convertí en un meme.
Fui la gerente de recursos humanos más difamada en la historia de recursos humanos”, confesó.
Además, el episodio afectó profundamente su vida familiar, admitiendo que sus hijos “están enfadados” con ella y que perdió amistades y vínculos familiares.
Su testimonio expone el brutal impacto del escrutinio público en la era digital y cómo un breve momento, sacado de contexto, puede tener repercusiones irreversibles.








