Alfonso Cediel falleció tras una larga batalla contra el párkinson, una enfermedad neurodegenerativa que la propia presentadora había hecho pública años atrás.
Tras su muerte, Cediel utilizó sus plataformas digitales para compartir emotivos mensajes de despedida.
Sin embargo, la controversia surgió cuando publicó imágenes en las que aparece junto a su madre y hermanas posando al lado del ataúd.
Las críticas no se hicieron esperar, con usuarios que calificaron el acto como una falta de respeto y una forma de “capitalizar la muerte de su papá”. El debate se centró en los límites entre la vida pública y la esfera privada, cuestionando si un funeral debería permanecer como un espacio de recogimiento íntimo. Por otro lado, un sector de sus seguidores la defendió, argumentando que cada persona y familia tiene derecho a decidir cómo procesar su dolor y que las redes sociales se han convertido en un vehículo legítimo para expresar el duelo. En sus publicaciones, Cediel expresó su profundo dolor, afirmando sentirse “perdida” y con un “hueco inmenso”.
Agradeció el apoyo recibido y se despidió de su padre llamándolo su “primer amor”.
La discusión refleja la creciente tensión sobre cómo las figuras públicas gestionan momentos de vulnerabilidad en un entorno digital donde cada acción es sometida al escrutinio masivo.








