Cabot asumió la responsabilidad por su comportamiento, atribuyéndolo a una mala decisión bajo la influencia del alcohol.

“Tomé una mala decisión, me tomé un par de ‘High Noons’, bailé y actué de forma inapropiada con mi jefe”, afirmó, y negó haber tenido un vínculo romántico con Byron antes o después del concierto. Tras la viralización del video, la empresa inició una investigación interna que culminó con la renuncia de ambos ejecutivos.

Cabot explicó que renunciar fue el “precio que eligió pagar” por su error, ya que consideró imposible mantener su credibilidad como jefa de Recursos Humanos. Además del impacto profesional, confesó que el escándalo la sometió a un intenso abuso y amenazas en redes sociales, y afectó profundamente a su familia, quienes le expresaron vergüenza y enojo por lo ocurrido. Su testimonio expone el lado oscuro de la viralidad y el severo escrutinio público que puede destruir carreras y vidas personales a partir de un solo instante.