Ante la presión mediática, Valentina Taguado abordó el tema de manera indirecta en un espacio posterior, reflexionando sobre el consentimiento en el humor.

Sin nombrar a Hassam, planteó que a veces no es fácil saber si un permiso previo para bromear sigue vigente, sugiriendo que las sensibilidades de las personas pueden cambiar con el tiempo, lo que fue interpretado como una respuesta a la polémica.