Horas después, Nick Reiner, de 32 años, fue arrestado y acusado formalmente de dos cargos de asesinato en primer grado. El joven, que tiene un historial público de problemas de adicción y salud mental, se convirtió en el único sospechoso.

Su lucha personal fue incluso la base de la película semiautobiográfica “Being Charlie” (2015), dirigida por su padre, que exploraba su paso por centros de rehabilitación y la tensa relación familiar.

Como posible móvil, los investigadores señalan una fuerte discusión que Nick habría tenido con sus padres en una fiesta navideña días antes del crimen.

El caso ha generado una profunda conmoción en la industria del entretenimiento y en la esfera política, donde Donald Trump utilizó la tragedia para atacar al director, un conocido crítico de su gestión. Nick Reiner enfrenta la posibilidad de cadena perpetua o incluso la pena de muerte mientras el sistema judicial se prepara para uno de los juicios de más alto perfil en la historia reciente de Hollywood.