“Sebastián Yatra y yo tuvimos una relación amorosa corta”, afirmó, detallando que el proceso de componer juntos era tan profundo que se sentía “como si fuera hacer el amor”.
Esta declaración sugiere que su vínculo trascendió la amistad y se adentró en un terreno emocional y sentimental, aunque de manera breve. Según su relato, esta etapa se dio antes de que Yatra iniciara su conocida relación con la cantante Aitana, lo que sitúa el evento en un período anterior y despeja dudas sobre posibles conflictos de tiempo. Montaner también compartió que, tras el fin de su “vínculo sentimental”, hubo un período de distanciamiento, pero finalmente lograron retomar su amistad y continuar colaborando artísticamente.
La respuesta pública a esta revelación fue inmediata, generando sorpresa y debate en redes sociales.
Mientras tanto, la estrategia de comunicación de Yatra ha sido el silencio, ya que, según los artículos, no ha emitido ningún comentario al respecto. La confesión de Montaner se presenta como una primicia que ofrece una nueva perspectiva sobre la dinámica entre dos figuras importantes de la música latina, destacando cómo las relaciones personales pueden influir directamente en los procesos creativos.








