Estas declaraciones pusieron en duda la integridad del certamen y generaron un intenso debate.
La respuesta de la organización fue inmediata: Rocha calificó las acusaciones como intentos de “malinformar y manipular”, negando cualquier tipo de interferencia.
Por su parte, Fátima Bosch adoptó una postura firme y serena para manejar la crisis. En una entrevista para CNN, desmintió tajantemente las acusaciones, asegurando que ganó por mérito propio. “La verdad solo hay una”, declaró, y añadió que prefería que sus acciones hablaran por ella.
Subrayó la honestidad de su padre, el ingeniero Bernardo Bosch, rechazando cualquier insinuación de que él hubiera usado su influencia. Bosch enmarcó la controversia como un ruido externo que no afectaría su reinado, afirmando: “Ni el aplauso ni la crítica son para tomarse personal...
Si actúas desde el corazón, tus acciones dirán más que cualquier rumor”.
Esta estrategia de comunicación buscó proyectar confianza y enfocar la atención en su futuro trabajo como reina, cerrando el capítulo de la polémica.








