La coronación de la mexicana Fátima Bosch como Miss Universo 2025 se ha visto empañada por serias controversias, incluyendo acusaciones de favoritismo por parte de un jurado y una demanda por difamación. En medio del escándalo, Bosch ha defendido firmemente la legitimidad de su victoria, mientras la organización del certamen emprende acciones legales para proteger su reputación. La polémica principal surgió cuando Omar Harfouch, pianista franco-libanés y miembro del jurado, afirmó en redes sociales que Bosch no merecía ganar y que el presidente de la organización, Raúl Rocha, habría pedido votar por ella. Bosch desmintió tajantemente estas acusaciones en una entrevista, insistiendo en que obtuvo la corona por mérito propio.
“La verdad solo hay una”, afirmó, y describió a su padre, a quien se señaló de tener influencias, como “un hombre honesto y trabajador”.
Por otro lado, la nueva Miss Universo enfrenta un conflicto legal en Tailandia, donde Nawat Itsaragrisil, director del concurso, la demandó por difamación.
Esto ocurrió después de que se difundiera que Itsaragrisil la había llamado “tonta” públicamente, un comentario que incluso generó una reacción de apoyo de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.
Itsaragrisil negó haberla insultado y procedió legalmente.
Ante la situación, Bosch ha adoptado una postura centrada en su labor.
“Prefiero que mis acciones hablen más que las palabras”, declaró, asegurando que el capítulo de las críticas está cerrado y que su enfoque es inspirar a otros desde su nueva plataforma.
En resumenEl reinado de Fátima Bosch como Miss Universo 2025 inició en medio de controversias, enfrentando alegatos de favoritismo por parte de un juez y una demanda por difamación del director del certamen. Bosch ha defendido públicamente la integridad de su triunfo, enfatizando el mérito sobre las influencias externas, mientras navega los desafíos legales y de relaciones públicas que amenazan con opacar su título.