“Me reventaba a golpes. Había tantos golpes que en momentos yo sentía que me pasaba una corriente por el cerebro”, relató.
Según su testimonio, los episodios de violencia eran tan severos que tuvo que someterse a cirugías de reconstrucción facial y afirmó estar “perdiendo mi ojo derecho” como consecuencia de las agresiones. El punto de quiebre ocurrió el 17 de julio de 2025, cuando, tras una discusión, Leyva presuntamente la persiguió con un cuchillo mientras le gritaba “te voy a matar”. Este incidente la llevó a huir de su hogar por temor a su vida.
Santos también reveló que Leyva la amenazó con implicar a su hijo en hechos criminales si ella hablaba, y que en sus intimidaciones mencionaba sus supuestas conexiones con figuras políticas como Armando Benedetti y Gustavo Petro, afirmando que podía destruirla con solo “levantar el teléfono”.
Su estrategia ahora es hacer público su caso para liberarse del miedo y buscar justicia.
“Al contar la verdad fui una mujer libre”, expresó, subrayando que su objetivo es mostrar la realidad de la violencia que sufrió durante sus cinco años de convivencia con el empresario.








