El incidente, ocurrido en el Museo Botero, expuso la delgada línea entre la admiración y el acoso, provocando incluso una reacción del presidente Gustavo Petro. Durante un recorrido cultural por La Candelaria junto a su pareja, el actor Callum Turner, Dua Lipa fue rodeada por una multitud de seguidores en el Museo Botero.

Lo que comenzó como un saludo entusiasta escaló rápidamente a una situación caótica, con cientos de personas intentando tocarla y tomarse fotos.

La situación generó una visible incomodidad en la pareja; Turner, preocupado por la seguridad, preguntó por salidas alternativas, mientras que la cantante tuvo que levantar la mano para pedir espacio cuando una fan intentó tocar su rostro. La respuesta a este suceso fue doble.

Por un lado, su equipo de trabajo en Colombia emitió un comunicado en el que rechazaron lo sucedido, calificándolo de “hostigamiento y acoso”. En el texto, afirmaron: “Pondremos un alto a esto, porque sin medidas firmes la gente seguirá acosando, persiguiendo y abrumando a Dua y eso no puede seguir ocurriendo”. El comunicado buscó diferenciar entre la emoción de los fans y las actitudes que afectan la seguridad y el bienestar de la artista. Por otro lado, el presidente Gustavo Petro se pronunció en su cuenta de X, ofreciendo respaldo a la cantante: “Dua Lipa es una cantante de vanguardia y progresista que merece el mayor respeto de la colombianidad.

Cualquier ayuda que se necesite para su tranquilidad, estaremos dispuestos”.

Esta intervención presidencial elevó el incidente a un asunto de interés nacional, subrayando la importancia de garantizar una experiencia segura para los artistas internacionales que visitan el país.