Sepúlveda alimentó los rumores con una historia que decía: “No le bastó con uno solo… entre cielo y tierra no hay nada oculto”, lo que llevó a sus seguidores a dar por hecho el fin de la relación.
Sin embargo, días después, la pareja reapareció para aclarar que todo había sido una campaña publicitaria.
Ante la reacción de confusión y molestia de una parte de su audiencia, que se sintió engañada, Sepúlveda ofreció disculpas públicas. En un comunicado, reconoció que la estrategia “se salió de control” y expresó: “Nunca quisimos faltar al respeto ni jugar con los sentimientos de nadie.
Fue parte de una campaña”.
Andrea Valdiri, por su parte, reafirmó que su relación se mantenía firme y que el objetivo era únicamente promocionar su marca.
Este episodio ha generado un debate sobre los límites éticos del marketing de influencia y hasta qué punto es válido utilizar la vida personal, incluso de forma ficticia, para captar la atención del público.








