La visita de la estrella del pop Dua Lipa a Bogotá, previo a su concierto, generó una intensa controversia debido al comportamiento de algunos fanáticos, lo que provocó momentos incómodos para la artista y su pareja, el actor Callum Turner. El episodio más comentado ocurrió en el Museo Botero, donde una multitud de seguidores rodeó a la cantante, generando una aglomeración caótica que visiblemente molestó a Turner, quien buscaba una salida alternativa para evitar el tumulto. El acoso llegó a tal punto que una joven intentó tocar el rostro de la artista, a lo que Dua Lipa respondió con un gesto firme para mantener su espacio personal.
Este y otros incidentes de hostigamiento llevaron al equipo de la cantante en Colombia a emitir un comunicado oficial.
En el texto, rechazaron lo sucedido y advirtieron que tomarían “medidas firmes” para evitar que la gente continúe “acosando, persiguiendo y abrumando a Dua”, ya que esto “no puede seguir ocurriendo”. La situación escaló a nivel político cuando el presidente Gustavo Petro se pronunció en su cuenta de X, respaldando a la artista: “Dua Lipa es una cantante de vanguardia y progresista que merece el mayor respeto de la colombianidad.
Cualquier ayuda que se necesite para su tranquilidad, estaremos dispuestos”.
La controversia ha abierto un debate sobre los límites del fanatismo y la necesidad de respetar el espacio personal de las figuras públicas, contrastando el cariño del público con situaciones de acoso que empañan la visita de celebridades internacionales.
En resumenLa visita de Dua Lipa a Bogotá se vio empañada por el acoso de algunos fanáticos, lo que generó un momento tenso en el Museo Botero y provocó una enérgica respuesta de su equipo, que anunció medidas para protegerla. El incidente, que incluso motivó un pronunciamiento del presidente Gustavo Petro, ha abierto un debate sobre el respeto al espacio de las celebridades.