El estilo de vida de Verónica Alcocer en Estocolmo, Suecia, ha desatado una fuerte controversia en Colombia, tras un informe del diario sueco Expressen que detalla su participación en eventos exclusivos y su relación con la élite millonaria del país nórdico. Las revelaciones han generado un intenso debate sobre la austeridad y el rol de las figuras cercanas al Gobierno, especialmente después de que el presidente Gustavo Petro afirmara que están “separados hace años”. Según el reporte, titulado “La vida de lujo en Suecia”, Alcocer frecuenta restaurantes de alto nivel, asiste a fiestas privadas en clubes exclusivos como Noppes y se codea con influyentes empresarios, como el fundador de la marca de champaña Hatt et Söner y el propietario de la relojería Nymans Ur. Este estilo de vida opulento contrasta con el discurso de austeridad del Gobierno y ha generado cuestionamientos sobre la financiación de sus actividades, sobre todo porque Alcocer, junto con el presidente Petro, fue incluida en la Lista Clinton, lo que implica sanciones financieras en Estados Unidos. El informe sugiere que su estancia en Suecia podría ser una forma de “refugiarse” de la presión mediática y las restricciones. La polémica se intensificó con las declaraciones de Jorge Barón Jr., hijo del presentador Jorge Barón, quien aseguró haberla visto viajar en clase ejecutiva a París, en un vuelo con un costo aproximado de 30 millones de pesos, cuestionando si los fondos provenían del erario público.
El presidente Gustavo Petro ha respondido a las críticas a través de sus redes sociales, defendiendo a Alcocer.
“Veo a la extrema derecha envidiosa con Verónica, la madre de mis hijas”, escribió, asegurando que ella “es una mujer libre, no gasta ni un peso del erario” y que las acusaciones son “conjeturas calumniosas”. A pesar de su defensa, el episodio ha reavivado el debate sobre los gastos de la primera dama, quien, aunque no es funcionaria pública, ha sido objeto de investigaciones por el financiamiento de su equipo personal con recursos estatales.
En resumenUn informe de la prensa sueca sobre la vida de lujos de Verónica Alcocer en Estocolmo ha generado una fuerte polémica en Colombia, con críticas sobre el uso de recursos y la coherencia con el discurso de austeridad del Gobierno. Mientras el presidente Petro defiende a Alcocer calificando las acusaciones de “envidiosas” y “calumniosas”, el debate sobre el rol y los gastos de la primera dama continúa.