El exfutbolista brasileño Dani Alves ha reaparecido públicamente en una faceta inesperada: como predicador en una iglesia evangélica en Girona, España. Este giro en su vida ocurre meses después de haber sido absuelto del delito de agresión sexual, por el cual permaneció en prisión preventiva durante 14 meses. Alves, conocido por su exitosa carrera en clubes como el FC Barcelona y la selección de Brasil, fue absuelto en marzo de 2024 por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que revocó una condena inicial al considerar que no existían pruebas concluyentes. Durante su tiempo en prisión, según él mismo ha declarado, encontró refugio en la fe cristiana.
Desde su liberación, ha mantenido un perfil bajo, alejado del fútbol profesional.
Su reaparición se dio en la Iglesia Elim de Girona, donde participa activamente en los cultos. En videos difundidos en redes sociales, se le observa predicando ante la congregación, compartiendo su experiencia personal y asegurando que hizo “un pacto con Dios” mientras estaba detenido.
“Dios me dio una nueva oportunidad.
En la oscuridad encontré la luz”, expresó Alves en una de sus intervenciones, según testigos. Su discurso se ha centrado en temas como la redención, el perdón y el poder transformador de la fe. Además de su nueva vida religiosa, Alves ha retomado su vida familiar junto a su pareja, Joana Sanz, y recientemente recibió a su hija. En sus redes sociales, ahora se define como “Discípulo de Jesucristo” y comparte mensajes de gratitud y reflexiones espirituales, marcando un cambio radical respecto a su imagen pública anterior.
En resumenTras ser absuelto de un grave delito de agresión sexual, Dani Alves ha gestionado su regreso a la vida pública a través de una profunda transformación personal y espiritual. Al presentarse como predicador evangélico, el exfutbolista ha redefinido su narrativa, enfocándose en la redención y la fe como pilares de su nueva vida, una estrategia que le permite distanciarse de la controversia legal que marcó el último año de su carrera.