Desde su liberación, ha mantenido un perfil bajo, alejado del fútbol profesional.

Su reaparición se dio en la Iglesia Elim de Girona, donde participa activamente en los cultos. En videos difundidos en redes sociales, se le observa predicando ante la congregación, compartiendo su experiencia personal y asegurando que hizo “un pacto con Dios” mientras estaba detenido.

“Dios me dio una nueva oportunidad.

En la oscuridad encontré la luz”, expresó Alves en una de sus intervenciones, según testigos. Su discurso se ha centrado en temas como la redención, el perdón y el poder transformador de la fe. Además de su nueva vida religiosa, Alves ha retomado su vida familiar junto a su pareja, Joana Sanz, y recientemente recibió a su hija. En sus redes sociales, ahora se define como “Discípulo de Jesucristo” y comparte mensajes de gratitud y reflexiones espirituales, marcando un cambio radical respecto a su imagen pública anterior.