En respuesta a la polémica, Gallego presentó su renuncia irrevocable, argumentando que no permitiría que una corona se convirtiera en “una mordaza”. A través de una carta y entrevistas, defendió su derecho a la libre expresión, calificando el uso del término “bala” como “una analogía” y, aunque reconoció que la palabra fue “desafortunada”, insistió en que no se arrepentía de sus posturas. “Soy una mujer con criterio, con una trayectoria de activismo cívico y con una voz política que jamás he ocultado ni ocultaré”, afirmó.

La reacción de las figuras aludidas fue contundente. El presidente Petro la calificó en la red social X como una “Mujer violenta.

Cultura de matar la diferencia” y posteriormente escribió: “Era bella, pero por fuera solamente; hay que tener cerebro y cultivarlo mucho”. Por su parte, Daniel Quintero asoció sus palabras con la “cultura Narco”.

El Concurso Nacional de Belleza emitió un comunicado recordando que las candidatas deben mantener neutralidad política.

Como consecuencia de su renuncia y la falta de tiempo para encontrar un reemplazo, Antioquia, por primera vez en la historia del certamen, no tendrá representante.