“¡Asesinos!
Clínica Portoazul Barranquilla.
30 horas esperando por ser atendido”, escribió, describiendo su experiencia como estar “tirado en una camilla oxidada desde las 5 a. m. hasta las 10:35 p. m., sin revisión ni tratamiento del dolor”.
El cantante responsabilizó directamente a la institución por su estado de salud y su posible muerte: “Si algo me ocurre en los próximos días dentro o fuera de esta institución, hago responsable a la Clínica Portoazul y a todo su personal médico administrativo”. Sus mensajes se viralizaron rápidamente, desatando una ola de solidaridad y exigencias de investigación por parte de la ciudadanía. Tras su fallecimiento, la Clínica Portoazul Auna emitió un comunicado en el que lamentó la muerte del paciente y rechazó los señalamientos, asegurando que se le brindó “atención integral y oportuna conforme a los protocolos de calidad establecidos”. La institución reconoció que “hubo desafíos en la interacción médico-paciente”, pero sostuvo que su equipo actuó con profesionalismo y se mostró dispuesta a colaborar con las autoridades para esclarecer los hechos.








