El streamer Luis Villa, conocido como Westcol, consolidó su posición como un magnate del entretenimiento digital con Stream Fighters 4, un evento que, según estimaciones, recaudó más de 5 millones de dólares. Sin embargo, el éxito económico se vio empañado por una serie de controversias, incluyendo fallas técnicas masivas y el polémico abandono de Yina Calderón, a las que Westcol ha respondido con una mezcla de disculpas, justificaciones y declaraciones contundentes. La principal crisis de la noche fue el colapso de la plataforma de transmisión, Kick.com, que no soportó el pico de más de 4 millones de espectadores simultáneos. La respuesta de Westcol fue inmediata pero insuficiente para calmar a la audiencia.
A través de X (antes Twitter), expresó: “Qué pena con todos los que están viendo caído, son cosas que se salen de las manos”.
Esta disculpa fue recibida con críticas, ya que muchos seguidores le reprocharon no haber elegido una plataforma más robusta como Twitch o YouTube, acusándolo de priorizar el dinero sobre la experiencia del usuario. Otro punto de conflicto fue la gestión del abandono de Yina Calderón.
Westcol reaccionó en vivo con furia, insultándola y anunciando su veto del evento, una postura que mantuvo en transmisiones posteriores.
“No quiero volver a verla ni tener nada que ver con ella”, afirmó, rechazando la idea de demandarla por incumplimiento de contrato para mantener su “paz mental”. Sin embargo, Calderón contraatacó acusándolo de adeudarle 30 millones de pesos, una afirmación que Westcol no ha abordado directamente. A pesar de las polémicas, la narrativa de Westcol se ha centrado en el éxito sin precedentes del evento, que rompió récords de audiencia y demostró el poder de los creadores de contenido para competir con medios tradicionales.
En resumenWestcol manejó las múltiples crisis de Stream Fighters 4 con una estrategia dual: por un lado, ofreció disculpas por las fallas técnicas inevitables, y por otro, adoptó una postura de confrontación directa contra Yina Calderón para posicionarse como defensor de la profesionalidad del evento. Aunque las controversias generaron críticas, su enfoque en las cifras récord de audiencia y ganancias le permitió mantener una narrativa de éxito rotundo.