La confesión, realizada en el reality ‘The Kardashians’, detalla cómo el hallazgo se produjo tras una resonancia magnética de rutina, y su respuesta pública ha sido vincular directamente esta condición médica al extremo estrés que experimentó durante su divorcio con el rapero Kanye West. En el programa, Kardashian relató con conmoción el momento del diagnóstico: “Había un pequeño aneurisma”.

Su estrategia de comunicación ha sido de total transparencia, explicando a la audiencia y a su familia que los especialistas le atribuyeron el origen de la afección a la presión emocional. “Me dijeron que los aneurismas pueden ser provocados por el estrés”, comentó, conectando explícitamente su estado de salud con los difíciles momentos de su separación, el desgaste de sus compromisos profesionales y sus estudios de derecho. Esta narrativa posiciona su problema de salud no como un hecho aislado, sino como una consecuencia directa de las presiones de su vida pública y personal.

Al abordar los efectos del agotamiento y la ansiedad, Kardashian se muestra vulnerable, humanizando su imagen y generando empatía.

Su respuesta también ha incluido una faceta de concienciación, ya que su caso ha puesto de relieve la importancia de la detección temprana de aneurismas, una condición que a menudo no presenta síntomas. Al compartir su experiencia, incluyendo las imágenes de su ingreso al escáner médico, ha provocado una oleada de mensajes de apoyo y ha abierto un debate sobre la salud mental y el impacto del estrés en figuras públicas. La revelación se alinea con su promoción previa de resonancias magnéticas de cuerpo entero, aunque esta práctica es advertida por médicos como no necesariamente útil para todos los pacientes.