La muerte de la influenciadora bogotana Alejandra Esquín, conocida como ‘Baby Demoni’, ha generado una profunda conmoción y una guerra de versiones entre sus allegados. Mientras las autoridades investigan las circunstancias de su fallecimiento el 15 de octubre, las declaraciones contradictorias de su pareja, amigos y familiares han creado un ambiente de misterio y sospecha. La pareja de la joven, ‘Samor One’, reconoció públicamente que tuvieron una “fuerte discusión” antes del suceso, tras la cual él salió de la vivienda. Afirmó que, al regresar alertado por un “mensaje preocupante”, la encontró “haciéndose daño” y procedió a auxiliarla.
En su defensa, ‘Samor One’ negó ser culpable y denunció estar recibiendo amenazas.
Esta versión contrasta fuertemente con la de los amigos y familiares de la víctima. La madre de ‘Baby Demoni’ rompió el silencio para acusar a la pareja de maltrato y control: “Me le hacía daño a mi hija, varias veces la golpeó”, afirmó, pidiendo que la muerte no quede en la impunidad. Por su parte, Yina Calderón, amiga cercana, aseguró que el cuerpo presentaba “huellas de asfixia” y que la joven estaba feliz por una cirugía reciente, descartando una depresión.
Otro amigo, Robin Alexis Parra, relató haber recibido audios de Esquín llorando durante la pelea y afirmó temer por su vida tras hacer públicas sus declaraciones.
Las autoridades manejan varias hipótesis, incluyendo un posible homicidio, mientras se espera el informe oficial de Medicina Legal.
En resumenLa muerte de ‘Baby Demoni’ está envuelta en incertidumbre debido a las versiones opuestas de su pareja, quien habla de autolesión tras una discusión, y de amigos y familiares que denuncian un historial de maltrato y señalan posibles signos de violencia, pidiendo a las autoridades que se investigue como un posible feminicidio. La falta de un informe oficial mantiene abiertas todas las hipótesis.