Este acuerdo fue presentado como una victoria legal que le permite proteger un legado construido durante más de tres décadas.
Paralelamente, Daddy Yankee, cuyo nombre real es Raymond Ayala, ha hecho pública su conversión al cristianismo, un cambio que redefine su propósito artístico.
Tras anunciar su retiro en 2022, el artista confesó haber atravesado una crisis personal y creativa. En su concierto de despedida, proclamó: “Jesús vive en mí”. Desde entonces, su carrera ha tomado un nuevo rumbo, con el lanzamiento de su álbum espiritual ‘Lamento En Baile’. Su estrategia de relaciones públicas ahora se centra en presentar su música como un vehículo con propósito.
“No puedo convertirme y quedarme callado”, declaró.
“El reto es poner el reino en la cultura pop.
Ese es mi nuevo llamado”.
Esta doble narrativa, la del empresario que protege su imperio y la del hombre de fe que busca un nuevo propósito, le permite a Daddy Yankee gestionar su transición de “Big Boss” del reguetón a una nueva etapa de su vida pública.













