El incidente, captado en video por múltiples asistentes, se viralizó en redes sociales y reavivó el debate sobre los límites y el respeto del público hacia los artistas.
Conocida por su cercanía y espontaneidad con sus fanáticos, la artista suele invitar a personas del público al escenario para interactuar brevemente.
Sin embargo, en una presentación en Saldaña, Tolima, esta dinámica se tornó incómoda.
Un hombre que subió a la tarima aprovechó la proximidad para tocar a la cantante sin su consentimiento. La reacción de Ana del Castillo fue inmediata y contundente.
Visiblemente molesta, interrumpió el espectáculo, se apartó del individuo y expresó su malestar ante todos los presentes, dejando claro que no toleraría ese tipo de comportamiento.
Posteriormente, solicitó la intervención de su equipo de seguridad para controlar la situación. El momento generó un amplio respaldo hacia la artista en plataformas digitales, donde miles de usuarios condenaron la acción del asistente y aplaudieron la firmeza de la cantante. El episodio fue calificado como una falta de respeto inaceptable, y muchos destacaron que la admiración no da derecho a invadir el espacio personal de nadie. La actitud de Ana del Castillo fue interpretada como un mensaje necesario contra la normalización del contacto físico no consentido, incluso en ambientes festivos y de euforia colectiva, reforzando la discusión sobre la seguridad y el respeto hacia las mujeres en los escenarios.












