Poco después, el presidente francés, Emmanuel Macron, rindió homenaje a la actriz en la misma plataforma.

“Sus películas, su voz, su fama deslumbrante, sus iniciales, sus heridas, su pasión generosa por los animales, su rostro convertido en Marianne: Brigitte Bardot encarnó una vida libre.

Una existencia francesa de proyección universal.

Nos conmovía profundamente.

Hoy lloramos a una leyenda del siglo”, escribió Macron.

La líder de la ultraderecha francesa, Marine Le Pen, también expresó su “profundo pesar”, definiéndola como una figura “extraordinariamente francesa: libre, indomable y fiel a sí misma”.

Estos mensajes desde diferentes espectros políticos subrayaron el estatus de Bardot como un símbolo nacional, cuya influencia trascendió el cine para convertirse en una figura cultural y activista de gran relevancia, aunque también controvertida por sus posturas políticas en sus últimos años.