Las acusaciones de favoritismo por parte de un juez del certamen y las críticas del director del concurso desataron un escándalo que escaló hasta el ámbito legal. El revuelo comenzó cuando Omar Harfouch, pianista franco-libanés que formó parte del jurado, afirmó en sus redes sociales que Bosch no merecía el primer lugar y que el presidente de la organización, Raúl Rocha, habría pedido a los jueces votar por ella, aunque no presentó pruebas para respaldar sus afirmaciones. A esta polémica se sumó otro episodio controversial protagonizado por Nawat Itsaragrisil, director del concurso, quien días antes del certamen criticó públicamente a Bosch por no publicar suficiente contenido promocional en sus redes, llegando a llamarla “tonta”.

Este comentario generó un amplio rechazo e incluso una muestra de apoyo por parte de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. En respuesta, Bosch desmintió las acusaciones de favoritismo en una entrevista, afirmando que obtuvo la corona por mérito propio y calificando a su padre como “un hombre honesto y trabajador”. La situación escaló cuando se informó que el director del certamen en Tailandia había emprendido acciones legales por difamación contra Bosch, negando haberla insultado. La nueva Miss Universo, por su parte, declaró que prefiere enfocarse en su labor y que sus acciones hablarán más que los rumores.