El artista compartió el profundo dolor que vive su familia, describiendo la incertidumbre como una tortura constante. “El reloj se paró.

Mis días no han sido iguales, no sé si es de día o de noche”, confesó, reflejando el impacto emocional de la situación.

En un mensaje dirigido directamente a los captores, el cantante apeló a su humanidad: “A los captores que se pongan la mano en el corazón (...) Mi muchacho tiene 21 años, Nicolás tiene 20 años.

Son muchachos que están llenos de esperanza, de sueños, no están en esta guerra”. Ayala también ha hecho un llamado al Gobierno Nacional para que se intensifiquen los esfuerzos de búsqueda y rescate, pidiendo la intervención de unidades especializadas como el Gaula. Sus publicaciones han mantenido el caso visible en la opinión pública, generando una ola de solidaridad en el gremio musical y en todo el país.