La polémica se intensificó días antes de la final, cuando dos de los ocho jueces del certamen renunciaron, y uno de ellos, Omar Harfouch, alegó la existencia de una “votación secreta e ilegítima”. Tras la coronación de Bosch, las redes sociales se inundaron de críticas y mensajes violentos. En respuesta, la reina de belleza compartió en su cuenta de Instagram capturas de pantalla de algunos de los mensajes recibidos, que incluían insultos y amenazas explícitas. “En los últimos días he recibido insultos, ataques e incluso deseos de muerte por una sola razón: porque gané”, escribió en una publicación. Bosch afirmó que, aunque los ataques le duelen, no la definen, y adoptó una postura firme frente al ciberacoso.
En otro mensaje, declaró: “No voy a esconderme y a pedir permiso para brillar”.
Su respuesta ha sido interpretada como un acto de resiliencia y un llamado a detener la violencia digital, transformando la controversia sobre su título en una plataforma para visibilizar el acoso en línea.








