Su transformación se produce meses después de haber sido absuelto del delito de agresión sexual por el que permaneció 14 meses en prisión preventiva. Videos difundidos en redes sociales muestran a Alves en la Iglesia Elim de Girona, compartiendo su testimonio ante la congregación. En sus intervenciones, el exjugador del FC Barcelona y de la selección brasileña ha centrado su discurso en la redención, el perdón y el poder de la fe, asegurando que su tiempo en prisión fue un punto de inflexión espiritual.

“Dios me dio una nueva oportunidad.

En la oscuridad encontré la luz”, expresó Alves en uno de los cultos, según testigos.

Afirmó haber hecho “un pacto con Dios” durante su reclusión, una experiencia que, según él, lo transformó radicalmente.

Desde su liberación en marzo de 2024, cuando el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña revocó su condena inicial por falta de pruebas concluyentes, Alves ha mantenido un perfil bajo, alejado del fútbol y de los medios. Su reaparición como figura religiosa ha generado sorpresa y opiniones divididas, marcando un nuevo y drástico capítulo en la vida de uno de los futbolistas más laureados de la historia, quien ahora se define en sus redes como “Discípulo de Jesucristo”.