Sus comentarios, como añadir “y un cachazo pa’ Petro pues al menos”, fueron interpretados como una incitación a la violencia y generaron un rechazo generalizado.

El presidente Gustavo Petro reaccionó en su cuenta de X, calificando a Gallego de “Mujer violenta. Cultura de matar la diferencia. Cultura del fascio”.

A su vez, el exalcalde Daniel Quintero asoció sus palabras con la “cultura narco”.

Ante la presión mediática, el Concurso Nacional de Belleza (CNB) emitió un comunicado recordando que las candidatas deben mantener neutralidad política.

Gallego, por su parte, defendió sus acciones en entrevistas, afirmando que el término “bala” fue una “analogía” y no una incitación real. Finalmente, anunció su renuncia a través de una carta pública en Instagram, declarando: “Me niego a que una corona se convierta en mordaza.

No renuncio a mis sueños. Renuncio a lo que pretende silenciar mi voz”.

Este episodio abrió un amplio debate sobre la libertad de expresión de las figuras públicas y el rol de las reinas de belleza en la sociedad colombiana.