JH, quien obtuvo una contundente victoria contra el creador peruano Cristo Rata, relató con visible tristeza la decisión de su iglesia. “Desde los 16 años hasta ahora soy adventista y da un poco de dolor que la iglesia tenga que tomar decisiones de eliminarlo a uno, en el sentido de que le digan a uno que ya no pertenece a la iglesia”, expresó. A pesar de haber intentado usar la plataforma del evento para predicar, su participación en un espectáculo de combate no fue bien vista por los líderes de su comunidad. JH defendió su intención, argumentando: “Yo no estoy matando, yo estoy haciendo un ambiente del mundo para predicar y para hablar de Dios, pero la iglesia no entiende eso”. A pesar del dolor que le causa la expulsión, aseguró que su fe permanece intacta y que no hablará mal de la congregación, reafirmando su compromiso de seguir difundiendo su mensaje a través de sus plataformas, donde cuenta con millones de seguidores. Su caso ilustra el conflicto que puede surgir cuando las actividades profesionales de una figura pública chocan con las normas de su comunidad religiosa.