Yo no vivo del boxeo, yo vivo del show”.
Esta declaración fue interpretada como una justificación de su retiro y una reafirmación de su identidad como figura del espectáculo por encima de la competencia deportiva.
La respuesta de Andrea Valdiri no se hizo esperar y, con un tono más reflexivo, replicó: “No gané un cinturón, gané respeto. No le llamen inteligencia a la mediocridad”. Este cruce de mensajes encapsuló la tensión entre ambas y dividió a la audiencia. El organizador del evento, Westcol, también utilizó sus plataformas para expresar su frustración, calificando la acción de Calderón como una “falta de respeto” y anunciando que quedaba “vetada” de futuras ediciones. Otras figuras como Manelyk González se sumaron a la crítica, afirmando que fue “una falta de ética, de valores, de principios”. La discusión incluso atrajo la atención de personalidades como Gustavo Bolívar, quien usó el incidente para reflexionar sobre la falta de educación en el país. El episodio, que incluyó acusaciones de Calderón sobre un supuesto plan de Westcol para humillarla, no solo dominó las tendencias, sino que también evidenció la delgada línea entre el espectáculo, la rivalidad personal y la responsabilidad en la era de los influenciadores.








