Me los puse para tentar a los espontáneos y creativos y burlarme.
Jajajaja”.
Posteriormente, para reforzar su versión, el ministro compartió un video en el que afirmaba que el reloj era “chimbo” y que se lo habían regalado de Turquía. La historia tomó un nuevo giro cuando un tiktoker aceptó el reto de Benedetti, llevó el reloj a una joyería y una experta confirmó que se trataba de una “réplica 1.1”. Tras la confirmación, el ministro aprovechó para lanzar una nueva pulla a sus opositores, declarando en tono irónico: “El reloj es falso, al igual que es chimbo y falso todo lo que dicen de mí sobre todas las investigaciones que tengo en la Corte, esa cantidad de enemigos pendejos”. A pesar de la aclaración, su explicación no convenció a todos los críticos, quienes señalaron que la controversia no era sobre un solo reloj, sino sobre el estilo de vida del funcionario. El episodio se convirtió en un claro ejemplo de cómo una figura política utiliza las redes sociales para gestionar una crisis de imagen, empleando el humor y la confrontación directa para desviar las críticas.













