Sus declaraciones, en las que afirmó no conocer al artista, se viralizaron rápidamente y avivaron el debate sobre la representación cultural en eventos masivos. Durante una entrevista con el canal Newsmax, el mandatario fue consultado sobre la decisión de la NFL y respondió de manera despectiva.

“Nunca he oído hablar de él, no sé por qué lo hacen.

Es una locura”, afirmó Trump, calificando la elección como “absolutamente ridícula”.

Sus palabras se difundieron ampliamente en redes sociales y medios internacionales, donde fueron interpretadas como un reflejo de las tensiones políticas y culturales en Estados Unidos. Las críticas de Trump se sumaron a las de otros sectores conservadores y del movimiento MAGA, que cuestionaron la selección del artista puertorriqueño por cantar mayoritariamente en español y por sus posturas políticas. En contraste, millones de seguidores del cantante y miembros de la comunidad latina defendieron la decisión de la NFL, viéndola como un reconocimiento a la creciente influencia de su cultura en el país. El episodio convirtió la designación de un artista para el Super Bowl en un nuevo campo de batalla cultural y político.