Por su parte, EA ha asegurado que mantendrá su autonomía creativa. Esta posible compra forma parte del programa Visión 2030 de Arabia Saudita, que busca diversificar su economía para reducir la dependencia del petróleo.

El PIF ya ha realizado inversiones significativas en otras compañías del sector como Nintendo, Take-Two Interactive, Capcom y SNK. Sin embargo, la operación se da en un contexto de presiones financieras para el fondo, que ha comprometido grandes sumas en megaproyectos como la ciudad futurista Neom y la preparación para el Mundial de la FIFA 2034. Además, estas inversiones generan controversia, ya que organizaciones de derechos humanos señalan que buscan desviar la atención de las violaciones de derechos humanos del gobierno saudí. De concretarse el acuerdo para 2026, superaría en términos de control accionario a otras operaciones históricas, como la compra de Activision Blizzard por parte de Microsoft.