La operación se concretó tras una subasta iniciada en octubre en la que participaron otros gigantes como Paramount y Comcast. La oferta de Netflix, compuesta en un 85 % por efectivo, incluye una cláusula de indemnización de 5.000 millones de dólares en caso de que los reguladores antimonopolio bloqueen el acuerdo. Con esta unión, el conglomerado resultante superará los 430 millones de usuarios pagos a nivel mundial.
Ted Sarandos, codirector ejecutivo de Netflix, destacó el alcance cultural de la alianza: “Juntos podemos dar a la audiencia lo que más adoran y ayudar a definir la narrativa del próximo siglo”.
El mercado reaccionó positivamente, con un alza del 3,7 % en las acciones de Warner Bros.
tras el anuncio.
Según los términos, los accionistas de Warner Bros.
recibirán 23,25 dólares en efectivo y 4,501 acciones de Netflix por cada acción propia.
Sin embargo, la adquisición no está exenta de controversia. El sindicato de directores de cine y televisión de EE.
UU. ha solicitado una reunión urgente para discutir los efectos en la industria, mientras que Paramount Skydance acusó a Warner Bros.
de llevar a cabo un proceso de venta “injusto” y favorable a Netflix. Analistas como Mario Campa advierten que esta consolidación podría llevar a un incremento en los precios de suscripción para los consumidores.








