Actualmente, estos negocios representan el 55 % de sus inversiones y administran un portafolio de 7,8 billones de pesos. El regreso al sector financiero no implicará la creación de un banco físico.

En su lugar, Colpatria apostará por un modelo de "neobanco" o fintech, enfocado en créditos digitales para consumo y pequeñas empresas, y en nichos como el 'factoring'. Según Llano, no requerirán una licencia bancaria de inmediato, ya que buscan un modelo más ágil y funcional para competir con actores digitales como Nu y RappiPay, sin la carga regulatoria de la banca tradicional. Los recursos obtenidos por la venta se utilizarán para apalancar esta nueva incursión en el ecosistema fintech, buscando lo que la compañía denomina "nuevas piscinas de rentabilidad".