Para Avianca, el impacto fue inmediato y severo, ya que más del 70 % de su flota se vio afectada. La aerolínea se vio forzada a suspender la venta de tiquetes para viajes hasta el 8 de diciembre, reprogramar vuelos y gestionar la reacomodación de miles de pasajeros para minimizar el impacto. La compañía informó que avanzaba a buen ritmo en la instalación del nuevo software, confirmando en comunicados progresivos que había superado el 51 % y luego el 56 % de su flota afectada.

Otras aerolíneas como JetSMART también realizaron las actualizaciones, pero reportaron un impacto menor en sus operaciones.

La situación escaló a nivel gubernamental, con el Ministerio de Transporte de Colombia exigiendo a Airbus acelerar el proceso de actualización para restablecer la normalidad en el tráfico aéreo del país. Varios informes señalaron que la antigüedad de una parte de la flota A320 de Avianca fue un factor que agravó la situación, ya que requería una intervención más compleja en comparación con modelos más recientes.